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sábado, 13 de marzo de 2010

La vitamina D es vital para activar las defensas humanas y la deficiencia que padece casi la mitad de la población mundial podría significar que las células T que atacan el sistema inmune no pueden eliminar las infecciones, según un equipo de científicos.

El hallazgo de investigadores en Dinamarca ayudaría a mejorar la lucha mundial contra enfermedades infecciosas y epidemias globales, además de ser especialmente útil para crear nuevas vacunas.

El equipo halló que los linfocitos T utilizan la vitamina D para activarse. Cuando la vitamina es deficiente en la sangre, esas células permanecen dormidas y no advierten la posibilidad de una amenaza infecciosa o la presencia de un patógeno.

«Cuando un linfocito T se expone a un patógeno extraño, despliega un dispositivo de alarma o ‘antena’ llamada receptor de la vitamina D, que utiliza para buscar la vitamina», explicó el autor del estudio, Carsten Geisler, del Departamento Internacional de Salud, Inmunología y Microbiología de la Universidad de Copenhague.

«Eso significa que el linfocito T debe contar con vitamina D o cesará su activación. Si la célula inmunológica no puede hallar suficiente vitamina en la sangre, no podrá siquiera comenzar a moverse», dijo.

La vitamina D es importante para la absorción del calcio y existe una relación entre los niveles del compuesto en el organismo y la aparición de enfermedades como el cáncer y la esclerosis múltiple.

«Lo que no sabíamos es cuán importante era la vitamina D para la activación del sistema inmunológico, que es lo que ahora sabemos», escribió el equipo de Geisler en la revista Nature Immunology.

El organismo produce la mayoría de la vitamina D como un subproducto natural de la exposición de la piel a la luz solar. También está presente en el aceite de hígado de pescado, los huevos y los ácidos grasos, como los del salmón y la caballa, y algunos suplementos alimentarios.

Casi la mitad de la población mundial está por debajo de los niveles óptimos de vitamina D y los especialistas aseguran que eso está empeorando a medida que la población pasa menos tiempo al aire libre.

El equipo señaló que los resultados aportan información indispensable del sistema inmunológico y que serían muy útiles para desarrollar nuevas vacunas.

«No sólo son importantes para luchar contra las enfermedades, sino también para controlar las reacciones autoinmunes y el rechazo a órganos trasplantados» , escribieron los autores.

Los linfocitos T activos se multiplican a una tasa explosiva para eliminar una infección, pero también pueden atacar al propio organismo.

Luego de un trasplante, por ejemplo, las células T pueden atacar al órgano nuevo como un «invasor» y en las enfermedades autoinmunes, los linfocitos T hipersensibles confunden partes de las propias células del organismo como agentes infecciosos y atacan al propio organismo.

Geisler dijo que no existen estudios concluyentes sobre la dosis diaria óptima de vitamina D, pero que los expertos recomiendan consumir entre 25 y 50 microgramos.

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